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Aceite de Krill: el Omega 3 más puro y biodisponible

 

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El aceite de krill se ha convertido en uno de los suplementos más valorados dentro del mundo del bienestar y la nutrición. Su origen natural, su alta pureza y su gran capacidad de absorción lo posicionan como una alternativa superior al tradicional aceite de pescado.

El krill (Euphausia superba) es un pequeño crustáceo que habita en las frías aguas del océano Antártico. De él se extrae un aceite rico en ácidos grasos omega-3, principalmente EPA y DHA, esenciales para la salud del corazón, el cerebro y las articulaciones. A diferencia del aceite de pescado, el omega-3 del krill está unido a fosfolípidos, lo que permite una absorción más eficiente por parte del organismo. Además, contiene astaxantina, un poderoso antioxidante natural que le da su característico tono rojizo y protege al aceite de la oxidación.

Entre los principales beneficios del aceite de krill destacan su capacidad para favorecer la salud cardiovascular al ayudar a reducir los niveles de triglicéridos y mejorar el perfil de colesterol. También puede contribuir al equilibrio de la presión arterial y la función del corazón gracias a su acción antiinflamatoria.

A nivel cognitivo, el aceite de krill es un aliado para la memoria, la concentración y el estado de ánimo. El DHA es un componente esencial del cerebro, y su aporte regular favorece la función neuronal y el bienestar mental.

Otro beneficio importante es su acción antiinflamatoria. Las personas que realizan actividad física intensa o que padecen molestias articulares pueden experimentar una mejora en la movilidad y la recuperación muscular. Además, algunos estudios sugieren que el aceite de krill puede aliviar síntomas del síndrome premenstrual y contribuir al equilibrio hormonal femenino.

La presencia de astaxantina aporta un valor adicional, ya que actúa como un potente antioxidante que ayuda a proteger las células del daño oxidativo, fortalece el sistema inmunológico y combate el envejecimiento celular.

La dosis recomendada suele oscilar entre 500 mg y 1,000 mg diarios, dependiendo de las necesidades personales o la indicación médica. Se aconseja tomarlo junto con alimentos, preferentemente durante el desayuno o una comida principal que contenga grasas saludables, para optimizar su absorción. Se presenta normalmente en cápsulas blandas (softgels) que deben conservarse en un lugar fresco y seco, lejos del calor y la luz.

Aunque es un suplemento seguro, no se recomienda su uso en personas con alergia a mariscos. También debe consultarse con un médico si se están tomando anticoagulantes o medicamentos para la presión arterial. El aceite de krill, como todo suplemento, no sustituye una dieta equilibrada ni hábitos saludables, sino que los complementa.

En conclusión, el aceite de krill representa una fuente superior de omega-3: más pura, mejor absorbida y con propiedades antioxidantes únicas. Integrarlo en tu rutina diaria puede marcar una diferencia real en tu bienestar físico y mental. En Zenco creemos en el poder de los suplementos bien seleccionados para cuidar tu cuerpo desde adentro y acompañarte hacia un equilibrio más consciente.


Referencias

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    Ulven, S. M., & Holven, K. B. (2015). Comparison of bioavailability of krill oil versus fish oil and health effect. Vascular Health and Risk Management, 11, 511–524.
     
  2.  
    Berge, K., Musa-Veloso, K., Harwood, M., Hoem, N., & Burri, L. (2014). Krill oil supplementation lowers serum triglycerides without increasing LDL cholesterol in adults with borderline high or high triglyceride levels. Lipids in Health and Disease, 13(1), 1–12.
     
  3.  
    Cicero, A. F. G., & Colletti, A. (2016). Omega 3 polyunsaturated fatty acids: cardiovascular, metabolic, and neurological effects. Frontiers in Physiology, 7, 22.
     
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    Sampalis, F., Bunea, R., Pelland, M. F., Kowalski, O., Duguet, N., & Dupuis, S. (2003). Evaluation of the effects of Neptune Krill Oil on the management of premenstrual syndrome and dysmenorrhea. Alternative Medicine Review, 8(2), 171–179.